

Capilla de San Pedro Apóstol
Desde su construcción fue la sede de la parroquia de San Pedro, ahora extinguida.
Hasta la cornisa estuvo decorada con frescos de Palomino, enmarcados por medallones de estuco, con escenas relativas a San Pedro; estas pinturas, muy dañadas en 1936, están tapadas por tapicería. En las pechinas se conservan restos de las representaciones de las cuatro virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza), obra del sacerdote pintor Vicente Victoria, canónigo de la colegiata de Xátiva.

El lugar que ocupaba el retablo está presidido por un crucifijo, talla moderna de madera sin decorar y por la imagen del Sagrado Corazón de Jesús esculpida y decorada por J. Ponsoda (1882-1963).
Los seis grandes lienzos pintados por Nicolás Falcó (s.XVI) formaban las puertas que protegían el órgano renacentista de la catedral y representan los momentos principales de la vida de la Virgen María en relación con los misterios salvadores de Jesucristo que se celebran en el año litúrgico:
La Anunciación, el Nacimiento de Jesús y la adoración de los pastores, la Epifanía y la adoración de los Magos de Oriente, la Resurrección del Señor, la Ascensión al Cielo y, finalmente, Pentecostés con la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles reunidos en torno a María. Están pintados con una capa ligera de óleo sobre lienzo y por eso se llaman “sargas”.
En esta capilla se celebra el sacramento del Bautismo, por el que los nuevos cristianos se incorporan a Cristo muerto y resucitado y son hechos miembros de la Iglesia.