

Museo Catedralicio Diocesano
En el Museo se conservan obras de arte que no están dedicadas al culto, sobre todo pinturas de los siglos XV al XVIII, entre las que destacan los primitivos valencianos, las obras de Juan de Juanes (s. XVI) y de Goya (s. XVIII). También se puede ver la maravillosa custodia monumental de la procesión del Corpus Christi, cincelada en plata dorada (1940-1954), que es la más grande del mundo con sus más de cinco metros de altura y 600 kilos de peso, así como las imágenes góticas originales de la puerta de los Apóstoles.
El Museo
El actual Museo Catedralicio-Diocesano de Valencia tuvo su partida en el Museo de Antigüedades o Museo Diocesano Valentino, que creó el arzobispo Andrés Mayoral en 1761. Este museo estuvo instalado en el Palacio Arzobispal hasta que desapareció durante la invasión francesa en 1812.
El Museo Arqueológico Diocesano de Valencia fue constituido a finales de 1922 por iniciativa del cardenal Enrique Reig Casanova, que deseaba reunir las obras dispersas por la diócesis, en una colección organizada y accesible al público. En un primer momento, el Museo Diocesano continuó en el Palacio de la archidiócesis de la Plaza de la Almoina, contigua a la iglesia metropolitana. Durante la Guerra Civil (1936-1939), el Palacio y el Museo fueron destruidos, y sus piezas se dispersaron o quedaron almacenadas en dependencias de la Catedral.
En 1954, el Cabildo y el Arzobispado crearon el Museo Catedralicio, con el fin de catalogar y exhibir de una manera más racional y accesible que en su emplazamiento original, algunas piezas de destacado valor, de la colección catedralicia. A la vez, pudieron mostrar los materiales de excavación y los elementos arquitectónicos suprimidos en las reformas más recientes de la Catedral.
Hacia 1966, el arzobispo Marcelino Olaechea, dispuso que el Museo Catedralicio pasara a ser también Museo Diocesano, fundiendo ambas instituciones en una sola, en la que se reunieran todas las obras. Para ello se construyó un edificio nuevo, adosado a la Catedral y con acceso único desde el interior de la misma. La sala de orfebrería o tesoro ocupa una dependencia de la basílica, aunque está directamente comunicada con el Museo.
Contenido
En la Sala I se exponen las esculturas originales de la Puerta de los Apóstoles y la escena en relieve de la “Dormición” de la Virgen, obra señera del alemán Alejo de Vaía, entre otras obras de escultura gótica. Pinturas sobre tabla del siglo XV, comenzandpo por la “duda de Santo Tomás”, de Marsal de Sas (1400), San Jaime peregrino, del Maestro de Perea; San Benito y San Ildefonso, de Jaume Baço, “Jacomart”; la Transfiguración, del Maestro de Bonastre; y, además, otras tablas atribuidas a Reixach y otros maestros de esta época.
El centro de la Sala II está ocupado por una vitrina, en cuyo interior se muestran las figuras de terracota doradas y pintadas de la escena de la Circuncisión del Señor (s. XVI). Además, destacan en la sala, las siguientes obras: Adoración de los pastores, de Filipo Pablo de San Leocadio; San Dionisio, de Rodrigo de Osona el Viejo, la gran tabla de los Improperios atribuida al Maestro de Alzira y el tríptico de San Narciso, entre otras muestras del primer renacimiento en el siglo XVI.
La Sala III está dedicada al manierismo renacentista, donde destacan algunos restos de la decoración del destruido gran órgano de la Catedral, San Vicente Mártir y San Vicente Ferrer, del Maestro de Alzira, una predela de la Lamentación por Cristo muerto, de Fernando Yáñez de la Almedina; una Santa Cena, un Salvador eucarístico y el Angel custodio del Reino de Valencia, entre otras obras al óleo sobre tabla de Joan de Joanes.
La Sala IV está dedicada a la orfebrería. Son de gran importancia la imagen relicario de la Virgen, de principios del siglo XV, de plata dorada y recientemente atribuida al orfebre valenciano Bartolomé Croylles y una imagen relicario de San Pedro, asimismo de plata. Se exhibe, además, la actual y grandiosa custodia procesional, obra realizada entre 1940 y 1954, por Francisco Pajarón Suay en colaboración con otros orfebres valencianos. En la misma sala, hay un cuadro de José Vergara: “La Piedad” y otro de Vicente López Portaña: “Adoración de los pastores”, ambos de gran tamaño.
La Sala V es la capilla de San Francisco de Borja, que muestra el lienzo movible que cubría la imagen del titular con la escena de la conversión del Santo, obra de Mariano Salvador Maella (s. XVIII) y las dos grandes pinturas al óleo sobre lienzo de Francisco de Goya (s. XVIII), relatando la despedida de San Francisco y sus hijos y la intercesión del Santo a favor de un moribundo impenitente (ver al detalle estos cuadros en la visita a esta capilla en el recorrido por el interior de la Catedral).